Después de dos años resistiendo contra viento y marea, el Z! Live Rock Fest volvió a la carga por todo lo alto. Hoy comenzamos con la crónica de esta edición y Luis Martín nos relata, junto a una extensa galería de fotos de FelipeSM, cómo fue la primera jornada con Moonspell, Korpiklaani, Avalanch, Beast in Black, Sin Control, Vita Imana, Hiranya, Revolution Within, Morphium, Southern y Arwen.

¡No os perdáis esta crónica!



La tradición de asistir al Z! Live en Zamora está ya más que establecida, ya sea en fechas para empezar el verano y la temporada de festivales o para terminarlo y este año, sin sillas, restricciones ni mascarillas, no iba a ser menos. Los días 10 y 11 de junio volvía el festival zamorano a su formato de dos días con dos escenarios separados, uno dentro del auditorio Ruta de la plata (Silver Stage) y otro más pequeño en la zona anexa (Copper Stage), lo que permitía que no hubiera tiempos muertos entre concierto y concierto.

La novedad de este año (además del día extra en Toro) ha sido contar con un escenario mucho más grande, como los que acostumbramos a ver en grandes festivales, en el auditorio, con una estructura muy grande, alta y con pantalla incluida, aunque realmente fue utilizada por pocos grupos. Año a año la organización del Z! hace algún esfuerzo en este sentido y es de agradecer y disfrutar el ir pasito a pasito montando algo cada vez más gordo. El resto, pues más o menos como otros años, sí que me gusta destacar siempre la limpieza de las instalaciones, especialmente los baños, que se limpian continuamente y vayas cuando vayas están en condiciones, un lujo que no he visto en ningún otro sitio. Lo que sí era algo distinto fueron los precios de las consumiciones, más caras que otros años y con precios que ya duele pagar, tanto en la bebida como en los foodtrucks de fuera.

Nuestra primera parada fue el acústico de Avalanch en el Templete del parque de la Marina, por problemas logísticos (retrasos de nuestro autobús) apenas pudimos disfrutar de un par de temas, que sirvieron de preámbulo de lo que estaba por venir, con Alirio y Alberto muy relajados y sonrientes copa de vino en mano.

Muy puntuales a las cinco de la tarde empezaría el festival con la actuación de Sin Control, banda zamorana de thrash/groove metal que contó con media hora de actuación. Me gustó su concierto, sonaron con mucha fuerza, con cambios constantes de voces guturales/duras y limpias (a mi juicio los temas ganarían bastante con sólo voces limpias) y tienen buenas letras. Eso sí, el volumen estaba muy, muy alto, algo que se repetiría todo el día en este escenario Copper, llegaba a ser incómodo algunas veces. Entre la prontitud y los 36ºC que había en ese momento, todavía mucha gente no estaba en el recinto, pero la zona de sombra que dejaba el escenario y que tanto se agradeció garantizaría siempre la presencia de público. “Tiempos duros” o “Ningún Dios” fueron algunos de los temas que sonaron.

Estrenábamos el escenario grande y seguíamos con el metal extremo, y es que en esta edición hubo muchísimos grupos extremos, muchos más que en otras ediciones y para mí demasiados, especialmente en la jornada del viernes, donde más de la mitad de bandas eran thrash, metalcore, etc. Creo que este año el cartel estuvo un poco descompensado hacia este lado, yo en algún punto terminé un poco saturado. El concierto de Revolution Within estuvo marcado por el calor, y es que el escenario del auditorio no tenía nada de sombra, lo que hacía que estar en frente del escenario con ese calor fuera de más que valientes. Los portugueses aun así salieron a darlo todo, cayendo temas como “You will burn” o “From madness to sanity”, con un Rui Raça muy simpático hablando en un español bastante correcto, pidiendo circle pits “con cariño y amor y si alguien se cae le ayudamos a levantarse”. Un jefe.

Tenía ganas de ver a Arwen, que no los había visto nunca, y no me defraudaron. Tras la salida de Javi Díez el año pasado, presentaban nueva formación, con un teclista Raúl Muñoz que me gustó mucho, dio su primer concierto con la banda y le vi muy suelto y disfrutando a tope. Me encontré con una banda realmente buena, con un sonido más elegante pero también potente, con un cantante muy interesante, ayudado también por Daniel Sabugal en algunas voces más duras. Durante tres cuartos de hora presentaron temas como “Dance of souls”, “Us or them”, “Endless burden” o “The void”. Muy buena actuación, diría que lo mejor de la jornada del viernes.

Con ya mucha más gente esperando salieron Beast in Black al Silver Stage, y es que los finlandeses eran uno de los mayores reclamos del día. Muy abrigados salieron, teniendo en cuenta que el calor seguía pegando fuerte y los atuendos de cuero que llevaban, hay que tener agallas, desde luego. Con posiblemente el escenario más adornado de todo el festival, nos brindaron sus temas festivos, sencillos y cantables que funcionaron a las mil maravillas, pues la gente se lo pasó en grande. “Beast in black”, “Cry out for a hero”, “One night in Tokio”, etc te ponen a moverte y gritar al instante, acompañando a un Yannis Papadopoulos, como siempre, en un estado excepcional. Los minutos pasaban, los finlandeses se iban poniendo de color rojo y la actuación terminaba, dejando para el final la gran “Blind and frozen” y “End of the world”. A pesar de que sigo sin entender cómo pueden disparar tantas pistas, efectos, coros y demás, Beast in Black son garantía de buen show y pasarlo bien, y en el Z! salieron triunfadores.

Vuelta al escenario pequeño y la tralla, donde Hiranya salían sorprendidos por la cantidad de público para verlos, que no esperaban que fuese tan alta. Sin introducción salieron a repartir cera con “Far away” y “Shoeless”, impresionando Sara con unas voces potentísimas, acompañando de vez en cuando la crudeza de la música con unos bailecitos nada heavys que no pegaban. Su actuación fue de 8 canciones, dejando para el final “Transparency” y “Lost”.

Con una temperatura ya mucho más soportable, a eso de las 9 de la noche Moonspell aparecieron por escenario principal de una manera sorprendentemente tranquila. Normalmente todos los grupos empiezan un concierto con una canción poderosa o rápida, pues Moonspell salieron con una lenta y ambiental. En general, los portugueses ofrecieron un concierto de temas más lentos y pesados como “Mephisto” o “Vampiria” en un concierto que no fue malo, pero tampoco me transmitió nada. Completaron con otras como “Opium”, “Alma mater” o “Full moon madness”.

Lo que tiene el calor extremo en verano es que suele terminar en tormenta, y ya desde el inicio del show de Morphium empezó a oler a que no nos íbamos a librar. Tocaba más metal extremo y Morphium lo hicieron muy bien, con mucha energía y actitud, pero fueron la banda con peor suerte del viernes (que no del festival, que el sábado las desgracias fueron bastante mayores) ya que en medio de su actuación empezó a llover con fuerza y, aunque durara poco, hizo que mucha gente marchase a refugiarse. Ellos continuaron como si nada, aunque tuvieron que recoger los telones del escenario por seguridad, y tocaron temas como “Burn my skin”, “Parasite” o la última “What lies behind words”.

Llegaba el turno de los cabezas de cartel del día, los finlandeses Korpiklaani, que a priori eran encargados de traer la fiesta al festival. Y digo a priori porque no fue del todo así. El concierto empezó muy bien, con temas festivos y divertidos marca de la casa como “Jägermeister”, pero llegó un momento en que la intensidad cayó y la parte central del concierto, quizás demasiado larga, se me hizo algo plana. Sí que me gustó “Tuuleton”, single de su último disco que me parece muy interesante. Otra sorpresa fue ver a su bajista Jarkko sin su mítica barba, ¡qué raro se le veía! Al final del concierto, eso sí, la intensidad subió de golpe y terminó de la mejor manera posible, tirando de imprescindibles como “A man with a plan”, “Tequila”, “Beer beer” y “Vodka”.

Lo de Vita Imana fue impresionante, posiblemente el mejor concierto del día junto con Beast in Black. La fuerza y potencia que desarrollaron le dio a la noche un subidón muy grande, con un Mero Mero desatado y una Míriam, percusionista, que se me antoja imprescindible en la banda, tanto por su buena puesta en escena como su trabajo y energía aporreando tambores. Sonaron algunos temas como “No en mi nombre”, “Seis almas”, “Romper con todo”, “Animal” o “Paranoia”, con wall of death incluido. Cerraron por todo lo alto con la habitual “Un nuevo sol”. Arrolladores.

Uno de los grandes esperados era el concierto de Avalanch. Sería el primer concierto en formato eléctrico desde la entrada de Alirio Netto como cantante y la expectación era muy alta. Pues el concierto no fue bien. Ya empezó torcido con Rafa Basa en el escenario presentando innecesariamente al grupo, que salió con “El peregrino”. Todas las miradas estaban en Alirio, y ya desde el primer tema quedó claro que aún tiene mucho trabajo por delante. Hay que tener en cuenta que no está cantando en su idioma natal, pero se le vio bastante fallón con las letras (lo que le costó “Delirios de grandeza”) y eso que tenía delante una pantalla que iba consultando.

Además, Avalanch se presentaba sin su bajista y teclista titulares, lo cual tampoco ayudaba a dar sensación de una banda engrasada. El repertorio se basó mucho en la época de Ramón Lage, cayendo todos los éxitos como “Papel roto”, “Mil motivos”, “Otra vida” o “Pies de barro”, en la cual se saltaron la mejor parte, ese momento central que termina en un grito impresionante. Sí vi muy bien a Alirio en “Alas de cristal”, mucho más cómodo, corriendo por el escenario, nada que ver con otros momentos. Tampoco ayudó demasiado que a Jorge Salán se le oyera poco, los problemas con el teclado que tuvieron al principio… Se puede decir que Avalanch salvaron la actuación y poco más. Ahora mismo la banda está varios pasos más atrás de lo que estaba, veremos cómo los solventan, pero tienen trabajo por delante. Para el final, como no podía ser de otra manera, los clásicos “Lucero”, “Xana” y “Torquemada”.

Eran las tres de la mañana y cerraban el día Southern, banda tributo a Pantera que ofrecieron un repertorio poderoso ante los no muchos que no estaban cansados después de todo el día. Mucha intensidad pusieron, igual hasta demasiada, ya en el primer tema su vocalista se bajó al foso y casi se cae por subirse a una valla.

Así se llegó al final del día y nos fuimos a dormir, que teníamos otro entero por delante con muchas cosas que ver.


Crónica:
 Luis Martín

Fotos: FelipeSM - www.smfelipe.es